Original versus no original: He allí el dilema

Original versus no original

by ▲Augustus▲

Vagando por la calle, mirando la gente pasar, tal como el extraño del pelo largo que sin preocupaciones va, es una aventura en la cual podemos encontrar diferentes opciones a la hora de adquirir nuestros ejemplares favoritos de la discografía de metal que deseamos que acaricien nuestros oídos. No pocos somos los que buscamos las mejores ofertas y remates en cuanto a acrecentar nuestra despensa discográfica por las calles de San Salvador sin salir dañados en el intento.

Quebrantando los cánones de lo establecido, acaso nos hemos sentido tentados a comprar por un dólar, material de nuestras bandas favoritas; no nos interesa hacerles daño, es sólo parte de todo un sistema en el que todos estamos atrapados. A cambio de una pequeña suma, deseamos llevarnos a casa un álbum almacenado en un pequeño disco plástico, dentro del cual, relatos de lo inefable, héroes consumados, acaso muerte y destrucción son condensados. Insisto que nuestra intención no es hacerle daño a nadie, sólo pasarla muy bien en una noche en que necesitamos desembarazarnos del estrés y olvidarnos de todo. Huir de la rutina.

Los avances de la tecnología nos han permitido escuchar mucha música inédita a cambio de nada. Ello, con el sorprendente repunte de los discos de vinilo, auge que yo encuentro muy emocionante, ya que yo alcancé a ver el último rezago de esta gran época, la cual extraño de sobremanera. La generación de mis padres me enseñó el aprecio que se podía tener por un material discográfico empacado en esas delgadas cajas llenas de tesoros y de historias. De fotografías, llenas de tantas cosas que se necesitarían horas y horas de conversación para describir. El imperio de los grandes discos de plástico negro pareciera querer regresar desde algún lugar del pasado.

Nuestras bandas favoritas hicieron esfuerzos titánicos para llegar arriba. Les apoyamos cuando arriban a nuestro país. Les vitoreamos y coreamos sus canciones. Nos sentimos afortunados que nos visiten, y la algarabía se apodera de nuestras almas con la sola presunción de su supuesta visita. El regalo no ha sido desempacado aún y ya nos sentimos como hermanos.

Cuando compramos su material original contribuimos a que salgan a flote en un mundo en que vender discos ya no es exactamente un buen negocio. A éso se debe a que ahora, los shows por todo el globo terráqueo son la nueva moda. No debemos ahorrar esfuerzos si queremos mantener esta llama encendida, aunque éso constituya desprendernos de unos dólares más, pero con la compensación de saber que no sólo adquirimos material de calidad, sino que estamos dando lo que siempre reclamamos que le falta a toda escena metalera: apoyo.

Comprendo que vivimos en un mundo en el que deseamos pasárnosla bien por unos cuantos dólares, y es justo. Queremos ardor de fuego en nuestro pecho, la motivación, las ganas de vivir, sumergirnos dentro de una laguna y resurgir de las aguas renovados. Pero no olvidemos a nuestras bandas, las que llevamos ceñidas en nuestro pecho cada vez que encendemos un reproductor de música.

No olvidemos a esas bandas que son un trocito de felicidad, incluso las de la escena nacional, que nos arrancan vagas sonrisas y pulsaciones rápidas en nuestros corazones. Cuando lo sepamos y podamos, compremos su material.

Nos los agradecerán. Ustedes terminarán haciéndolo también.


 

▲Augustus▲ es administrador y colaborador de Metal SV.