Thrash metal: El antiguo espíritu sale de su tumba

by ▲Augustus▲

En un reportaje de la televisión chilena de 1989 que he visto en reiteradas ocasiones, se dice que el thrash metal era la vanguardia del metal. En él, se afirma que las damas y caballeros de la decencia habían cerrado sus puertas y ventanas del pensamiento a estos jóvenes desarrapados. Pero dentro del movimiento, era considerado la esperanza, lo nuevo que sustituiría a lo viejo, el sol que saldría en la mañana después de la tormenta. Los augurios concentrado en el hijo pródigo, en el hijo que se va del hogar materno, pero que no regresaría jamás.

Durante los años 80, el entonces incipiente movimiento del metal , encontró un estancamiento, y no es de extrañar, ya que las cosas se querían llevar a los límites insospechados. A los límites de la locura. Hacia las cosas prohibidas durante décadas, hacia la expresión máxima de las emociones y los instintos. No de casualidad es que he considerado que el metal es uno de los géneros musicales más humanistas que existen. Vemos vertidos la frustración, el desarraigo, la negación y la teoría del caos, un completo dadaísmo que tiene una lógica carente de orden. El ser humano, tal como él mismo se ha concebido, vagando por el mundo en busca de un porqué. Un canto a la muerte y a la destrucción, a los fenómenos sociales que nos han preocupado a través de los siglos. Una protesta hacia lo que nos molesta y hacia lo que no debería existir.

Los años pasaron y el movimiento parecía perder fuerza. El consumismo de esos mismo años, que no estaban preparados para tal movimiento, terminaron apagando la llama encendida. Los años 80 terminaban, acaso con broche de oro, dándose por concluida una de las décadas más prolíficas a nivel musical. El death metal, como tal, apenas salía del vientre materno. El neo nato no era nada conocido, no había sido presentado ante la sociedad. De modo que la venidera oleada de los jóvenes ansiosos de algo diferente hizo su aparición, y los también gloriosos años 90 hicieron lo suyo. Una década confusa, en mi humilde opinión.

Pero en pleno siglo XXI, las cosas han cambiado mucho, muchísimo. El hombre del siglo XXI, (me recuerda a la Electric Light Orchestra al escribirlo) ha adquirido una visión futurista con respecto al hace poco, olvidado género. Se han abierto no sólo espacios, sino la visión de bandas del antiguo espíritu. El espíritu ha roto la cripta y también la lápida. Pareciera que los sistemas y esquemas que inspiraron a los vanguardistas de los años 80 continúan, y por éso, la semilla vuelve a caer en tierra muy fértil, dispuesta a dar jugosos y abundantes frutos, tal como en ése entonces. El thrash metal vuelve a la carga y quizá, aún más potente que nunca.

El espejo en el que el thrash metal se veía cada mañana, y en el que sólo veía reflejada miseria de omnipresencia decadente, hecho ver por una sociedad que no podía ver más allá de la nariz, ha sido roto. Ahora el thrash metal se ha renovado, ha visto sus fuerzas y flaquezas, ha sido auto crítico. La renovación es su nuevo estandarte. Su espíritu crítico sigue vigente, y ello ha evitado su muerte. Es por ello que ahora, con orgullo, vemos la formación de muchas bandas nuevas de la escena nacional que siguen pregonando al gran y prominente hijo del heavy metal y del punk, sus ruidosos padres.

Deseo en lo personal que ahora la llama no se apague nunca. Deseo que esa inquietud, que esa espina en la garganta aún continue atascada en la Manzana de Adán. Que no se desaloje, que lleve una luz en medio de la obscuridad cuando sea necesitada.

Deseo que cuando sintamos la tentación de confundir al thrash metal con violencia, también  veamos lo mal que está en lo que nos rodea, y pongamos un grano de arena para remediarlo.

Que seamos algo “Quijotezcos”. De todos modos, creo y he llegado a pensar que todos los amantes del thrash metal, lo somos.

 

▲Augustus▲ es administrador y colaborador de Metal SV.