La escena metalera nacional: El gigante dormido que despierta

by ▲Augustus▲

Dicen que el volcán de San Salvador es un gigante dormido. Según se dice, algún día despertará de su sueño de décadas. Lo he pensado harto, y he llegado a concluir que eventualmente es lo que sucederá con la escena nacional. No es para menos, ya que, conforme pasan los días, más y más conciertos, así como tributos con los más variados repertorios se propugnan por doquier.

Y es que hoy por hoy, los espacios parecen abrirse tras otras puertas que terminaron cerrándose. El potencial de las bandas nacionales da un tímido asomo a lo que podría llegar a convertirse en el despertar de un gigante.

Basta con perderse en el bullicioso centro capitalino para notar la apertura de, por lo menos 2 espacios para la difusión de la cultura del metal. El hecho de estar ubicados en áreas inseguras no parece alejar a los curiosos y clientela en general. En medio del caos vehicular y desorden, se abre paso los deseos de salir adelante de el rasgado de guitarras y de estruendosas percusiones, perceptibles desde lejos.

El auge de las redes sociales ha hecho lo suyo y ha roto un monopolio en la comunicación entre las bandas y el público. Los canales se han habilitado para que ése último deje saber sus inquietudes, lo que le apasiona, lo que quisiera ver de novedoso. Las agrupaciones toman estas retroalimentaciones y se enriquecen.

Estamos viéndonos en un espejo con otras escenas, y éso es positivo, nos ayuda a ver qué podríamos estar haciendo mal.

Hace poco entrevisté a bandas nacionales, y les pregunté si opinaban que desde que los recitales ya no se llevan a cabo en San Jacinto sentían una escisión entre los seguidores. Me sorprendió que casi todas sus respuestas fueron negativas. Las cosas sólo se reestructuraron, a juicio de ellos.

Después de que el conflicto armado desangró a nuestro país, el Rockers Club de El Salvador enarboló la bandera del metal en un intento por crear un armazón, un esqueleto que después tendría piel y corazón. Somos nosotros quienes, ahora, debemos tomar la herencia, la conciencia, la responsabilidad de subir en hombros a los nuevos valores de la escena.

Las metaleras no se han quedado atrás, y no sólo hacen presencia en las reuniones realizadas en los espacios, sino que ahora ya figuran en las filas de varias agrupaciones que ya están dando de qué hablar en los medios, y se han abierto brecha en este ambiente, considerado tradicionalmente como muy masculino.

No olvidemos que no sólo somos lo que hemos perdido, sino también lo que llegaremos a tener. Ya no pensemos en lo que no se hizo, sino en lo que podemos cooperar para el crecimiento. Si se cometieron errores en un lejano pasado, éso ya no es tan importante. Mirar hacia adelante es vivir sin temor, dice una canción.

Este año se complirán 25 años de aquél lejano concierto, que se pierde en el tiempo en el que se criticó a un grupo de jóvenes por congregarse en un auditorio de la Universidad de El Salvador para pasar un rato ameno, en medio de hermandad y una mente de llena de sueños en común. Un consorcio de soñadores.

Les invito a que nos atrevamos a soñar también con este resurgimiento. Ellos pudieron y nosotros también.

▲Augustus▲ es administrador y colaborador de Metal SV.